Juana Nohelia Bonilla (Promoción 2004, Honduras) se dio cuenta siendo muy joven de que la comunidad se hace y prevalece a través de la convivencia: las pausas para el café, la preparación de tortillas junto a las familias y los saberes compartidos entre quienes siembran y cuidan la tierra. Fue en EARTH en donde entendió que eso es clave para poder dedicar una vida entera a la trasformación positiva de los territorios rurales. Comprendió mejor sus principales virtudes y retos para poder buscar las maneras de potenciar lo bueno y erradicar o reducir lo que no está bien. Para Nohelia, escuchar a los que saben y conocen su entorno es esencial para poder ser una profesional integral que trabaja desde la empatía y con un enfoque horizontal.
Siendo estudiante, formó parte del Programa de Desarrollo Comunitario (PDC) donde aprendió que el verdadero conocimiento se construye en el campo, de la mano de quienes han trabajado la tierra durante generaciones. Al graduarse de EARTH, hace 20 años, comenzó a trabajar en la organización de cooperativas, donde ayudó a promover la adopción de nuevas técnicas agrícolas y un mejor acceso a mercados. Su labor ha permitido que muchos agricultores pasen de ser vendedores individuales a formar asociaciones competitivas que generan mayores ingresos y estabilidad para sus familias.

“Hay algo a lo que llamo ‘el salario emocional’ y se trata de ver cómo el trabajo que hacemos como profesionales impacta a X o Y territorio y ver cómo las familias mejoran su calidad de vida: pueden mandar a sus hijos a estudiar, tener una casa más digna y generar excedentes para su futuro. Nuestro trabajo en el campo y con las comunidades deja huella, y esa es la mayor recompensa,” dice Nohelia, quien ha trabajado como asesora junto a organizaciones como Heifer International y Development Alternatives Inc. (DAI Global).
En diciembre del 2024, Nohelia viajó de regreso a Costa Rica después de dos décadas de no visitar el Campus Guácimo. Formó parte del Encuentro de Generaciones, un evento en el que las promociones que cumplen quinquenio de su graduación, se encuentran nuevamente en EARTH, su segunda casa.
Durante esos días, decidió hospedarse en Finca María José, cerca del Campus, un espacio dedicado al turismo agroecológico que ella ya había conocido siendo estudiante, pues como parte del PDC, ella y sus compañeros visitaban la finca semanalmente para trabajar junto a Ana Quirós, dueña del espacio, y su familia.
“Ver la evolución de Finca María José, desde aquellos días en que ayudábamos con la limpieza y el mantenimiento de las plantas medicinales, hasta lo que es hoy, es realmente increíble. Es un testimonio del impacto del trabajo constante y del valor de aprender de quienes han recorrido el camino antes que nosotros. Creo que ver la transformación de un proyecto así me permitió constatar que la vinculación entre la academia y la comunidad y trabajar directamente con productores para aprender de sus errores y replicar sus aciertos, es necesario para transforma realidades y construir un legado sostenible”, agrega.
Reencontrarse con antiguos compañeros de la Universidad y con la comunidad de Finca María José reafirmó su compromiso con las comunidades de su país. “La formación en EARTH nos dio un poco de todo: agronomía, empresa, comunidad… Y nos enseñó a resolver; a aprender sobre la marcha”, destaca.

Hoy, tras dos décadas de carrera profesional, Nohelia sigue apostando por un desarrollo rural inclusivo, en el que el conocimiento local sea la base para construir un futuro más sostenible.