Historias EARTH

Tres hermanos, un sueño: de las montañas de Chiapas al mundo

Manuel Gómez (Promoción 2018, México) fue el pionero. Su curiosidad por el mundo lo empujaba más allá de los límites de su comunidad, donde el café y el maíz eran el sustento. No se conformaba con vender la cosecha de su familia a intermediarios que pagaban poco y se llevaban la ganancia. Quería aprender a transformar el café que sembraban con tanto esmero en algo propio, algo grande.

 

Tomó varios buses para dejar San Juan de Cancuc, un municipio de Chiapas en el que el 90% de la población habla una lengua indígena. Su comunidad está inmersa en las montañas, alejada de la vida fugaz de las ciudades y por eso, cuando Manuel tomó su asiento en el avión que lo llevaría de México a Costa Rica, supo que aquel vuelo no era solo un viaje a otro país; era un salto de fe, una oportunidad de abrir puertas para un futuro en el que su comunidad también se viese envuelta.  

Llegó a EARTH cinco meses antes de comenzar el curso lectivo para ser parte del Programa de Español e Inmersión Cultural, un espacio de formación en el que los estudiantes no hispanohablantes aprenden la lengua mientras viven con familias en las comunidades cercanas al Campus Guácimo. Manuel hablaba, pensaba, soñaba en Tseltal, una lengua maya. Y sí, era mexicano pero sabía muy pocas palabras en español. 

Su primer contacto real con la lengua lo vivió en EARTH, a cientos de kilómetros de su pueblo natal. Una familia costarricense lo acogió durante esos meses y le enseñaron, con paciencia y ternura, a nombrar cosas, sentimientos, lugares. Iba a clases del idioma junto a compañeros que también formaban parte del Programa, pero no había más mexicanos ni Tseltales, sino nigerianos, etíopes, keniatas. Su cabeza se llenó de mundo. Aprendió en pocas semanas sobre religiones de las que nunca había escuchado, sobre platillos que nunca había comido, sobre realidades de las que no tenía idea.

 

Cuando regresó a casa, ya no era el mismo. Y lo que había aprendido, lo aplicó. Con el tiempo, dejó de vender café a intermediarios y comenzó a comercializar su propia marca. Por primera vez, el trabajo de su familia tenía nombre y rostro: Skaj-Pel, un café producido por manos indígenas, de manera sostenible y con altos estándares de calidad.

Años después, su hermano Antonio Gómez (Promoción 2022) haría el mismo viaje, seguido de Marcelina Gómez (Promoción 2027), la menor de los tres. El camino no fue fácil. Nunca lo es para quienes vienen de lejos, no solo en kilómetros, sino en posibilidades. “En nuestro pueblo es difícil estudiar, pocos lo logran”, cuenta Marcelina, “cuando dos de mis hermanos ingresaron a EARTH, ese también se convirtió en mi sueño. Mis padres no tienen los recursos para ayudarnos, así que buscamos una beca; pero sentía que estudiar en otro país era algo fuera de mi alcance. Hoy estoy aquí y me siento especial. Sé que no muchos tienen esta oportunidad, y como mis hermanos, tengo una beca gracias a la Fundación Kellogg que cubre todo mi programa, no me falta nada”, agrega.

Antonio soñaba con salir a explorar el mundo, conocer nuevas culturas y aprender. Pero su primer intento para entrar en EARTH no funcionó. La carta de rechazo llegó como un golpe, pero no lo detuvo. Volvió a intentarlo y, la segunda vez, logró entrar.  En EARTH, encontró la diversidad. Compartir con estudiantes de otros países le abrió la mente y el camino a nuevas oportunidades.

 

Al graduarse, su curiosidad lo llevó aún más lejos: Estados Unidos. Ahora trabaja en Illinois y, entre largas jornadas en granjas porcinas, está aprendiendo sobre producción a gran escala. A veces extraña las montañas de Chiapas, pero sabe que su camino no es lineal. Está acumulando conocimientos, conexiones, herramientas. Y aunque ahora esté lejos, su mirada siempre está puesta en regresar con algo valioso para su comunidad.

A Marcelina le costó creer que ella también era capaz de seguir los pasos de sus hermanos. Aplicó a EARTH con esperanza pero también con escepticismo. Cuando finalmente logró ser aceptada con una beca completa, no lo podía creer. Sus hermanos nunca le contaron demasiado sobre la universidad porque querían que ella tuviera su propia experiencia, sin ideas preconcebidas. Y lo hizo.

Adaptarse no fue fácil. Al principio las clases eran un reto enorme. Sus promedios eran bajos y para ella era frustrante saber que lo que más le costaba era el español, recibir lecciones de química, genética o matemáticas en un idioma del que se sentía ajena. Pero no se rindió, cada noche estudiaba más y cada día se esforzaba por demostrar que sí podía. Ahora sueña con llenarse de experiencias y conocimientos para trabajar junto a Manuel y el resto de la familia en la producción de café.

 

Para los tres, llegar a EARTH no solo significó estudiar una carrera profesional, fue descubrir un nuevo ritmo de vida, nuevas costumbres y, sobre todo, una nueva forma de pensar. Crecieron en la misma tierra, bajo las mismas montañas, escuchando las mismas historias sobre su pueblo. Pero cada uno ha tomado su propio camino, con una certeza en común: la educación cambió sus vidas.

 

Manuel emprendió. Antonio exploró. Marcelina creyó en ella misma.

 

Estos tres hermanos EARTHianos están demostrando que el destino no está escrito en piedra. Se puede reescribir, con esfuerzo, con coraje y con el firme deseo de regresar a donde todo comenzó.

Scroll to Top
Support our Greatest Needs

Thank you for making a gift towards our greatest needs.  To make a one-time gift via debit or credit card, please select an amount below.  

If you would like to make a gift using a different payment method, please contact us at

info@earth-usa.org or +1 404 995-1232.